El poeta Efraín Jara Idrovo recuerda: “Presidí el Núcleo de 1970 a 1983, y puesto que se abolió la reelección inmediata consideré que mi misión en la Institución había concluido". Cuando un grupo de artistas e intelectuales de la provincia le pidió que volviera, se negué aduciendo que debía darse la posibilidad a una persona joven, pero ante su insistencia terminó aceptando sin mucha convicción, tanto así que no hizo ningún esfuerzo por conseguir el voto de las personas y perdió la primera vuelta. Curiosamente, en la segunda vuelta ganó por tres votos.
Dando este pequeño entrada le hemos preguntado sobre su trayectoria en El Nucleo de Artistas del Azuay.
¿Cuál es su definición de cultura?
Todo lo que el hombre hace para modificar la naturaleza y, por extensión, para modificarse a sí mismo. En este sentido, la cultura va desde un hacha de piedra hasta un poema lírico o una novela. De acuerdo a esta visión antropológica, la CCE debería, como he dicho, centrar su ocupación en las bellas artes y permitir a las Universidades ocuparse del resto de actividades humanas.
¿Qué ha hecho por el Núcleo?
Nos hemos dedicado a la reconstrucción arquitectónica y remodelación del edificio que estaba en pésimas condiciones y prácticamente abandonado, hemos hecho un gran esfuerzo para habilitarlo y dejarlo en perfecto estado de funcionamiento. Concentramos en una oficina, los archivos históricos que antes estaban desperdigados por todo el edificio; recuperamos la biblioteca que funcionaba en Pumapungo, en una dependencia del Banco Central, y estamos adecuando la galería, pues las salas de exhibición de El Carmelo, muchas veces resultan insuficientes para las exposiciones de los artistas de la provincia.
¿Y las Caravanas Culturales?
Puesto que este Núcleo no pertenece a Cuenca sino al Azuay, ha organizado caravanas culturales en cantones y parroquias de la provincia, especialmente cuando estos celebran sus fiestas. Nuestros artistas llegan con danza, títeres, música y literatura.
¿El Núcleo va a crear un café librería?
Es un hermoso proyecto. Será el centro de reunión de la cultura azuaya. El café satisfará las necesidades de los profesores y estudiantes que requieren novedades especializadas, por ejemplo, en crítica literaria o ciencias sociales, por lo que no competirá con las librerías convencionales y sus bestsellers.
¿Se han realizado publicaciones de autores jóvenes?
Por supuesto, mantenemos un convenio con la Universidad para publicar dos colecciones dedicadas casi exclusivamente a los jóvenes. Hasta el momento se han editado alrededor de 25 libros, especialmente de mujeres. Desde que murió Astudillo, el último poeta verdaderamente representativo de Cuenca, los hombres hemos estado ausentes del concierto nacional, pero en cambio, han surgido escritoras y críticas como Catalina Sojos, Sara Vanegas, María Rosa Crespo, María Augusta Veintimilla y María Eugenia Moscoso.
¿El Núcleo ofrece talleres literarios?
Desgraciadamente no ha habido una persona en capacidad de coordinar talleres literarios, lo cual, probablemente, ha determinado que no surja una nueva promoción de escritores. Nos gustaría que Miguel Donoso coordine un taller y deje sus enseñanzas para poder crear futuros talleres.
¿Cuál es la relación que el Núcleo mantiene con la comunidad?
La CCE se ha reconciliado con el público a través de espectáculos interesantes y de buena calidad. Más aún, hemos diversificado los gustos; ahora hay un público interesado en las artes plásticas, otro en la música, otro en la poesía, a diferencia de antes, en que las mismas personas acudían a todo lo que se proponía.